viernes, 18 de octubre de 2013

El sueño

Este nuevo artículo va a estar dedicado a un tema diferente de “Inteligencias múltiples”; el sueño. Después de haber descrito la biografía de Howard Gardner y habernos introducido un poco sobre el amplio espectro que nos ofrece el cerebro vamos a dar pequeños detalles del sueño y su funcionamiento.
Para empezar se puede formular una fácil pregunta: ¿Nunca se ha despertado a las 4 de la madrugada y se encontraba totalmente descansado, pero al volver a dormirse y despertarse unas horas después se siente mucho más cansado? La razón de ese cansancio tiene una explicación sencilla. El sueño se divide en  fases o ciclos completos, cuyas duraciones no son valores fijos, giran en torno a los 90 minutos, dependiendo de la persona. Estos 90 minutos se dividen a su vez en:

  • Etapa 1 (Adormecimiento): es un estado de somnolencia que dura unos diez minutos. Es la transición entre la vigilia y el sueño.
  • Etapa 2 (Sueño ligero): Disminuyen tanto el ritmo cardíaco como el respiratorio. De este modo, sufrimos variaciones en el tráfico cerebral, períodos de calma y súbita actividad, lo cual hace más difícil despertarse.
  • Etapa 3: Fase de transición hacia el sueño profundo. Pasamos unos 2 - 3 minutos aproximadamente en esta fase.
  • Etapa 4 (Sueño Delta): Fase de sueño lento en la cual nos cuesta mucho despertarnos estando en esta fase que dura unos 20 minutos aproximadamente. No suelen producirse sueños. Se considera que ésta es la fase que determina una buena o mala calidad del sueño en términos de su eficiencia, esto es, la experiencia subjetiva de que el sueño ha sido o no reparador.
  • Fase REM: fase en la cual el cerebro está muy activo, el tronco cerebral bloquea las neuronas motrices de manera que no nos podemos mover. Ésta es la fase donde soñamos y captamos gran cantidad de información de nuestro entorno debido a la alta actividad cerebral que tenemos.


Si fuéramos a dormir de forma completamente natural, sin alarmas u otro tipo de molestas perturbaciones, nos despertaríamos, aproximadamente, tras un múltiplo de 90 minutos. Por ejemplo tras 45 horas, 7 ‘5 horas o 9 horas, pero nunca tras 7 u 8 horas (que no son múltiplos de 90 minutos). Una persona que sólo duerma 4 ciclos (6 horas) se sentirá más descansada que otra que duerma durante 8 o 10 horas, pero que no haya podido completar uno de los ciclos por haberse levantado antes de acabarlo (es decir, que lo haga en la etapa de sueño “profundo” y no en la inicial de sueño “ligero”).


Si el sueño se interrumpe en las fases de sueño profundo, el efecto de descanso se desvirtúa. Por ejemplo, en la fase en la que nuestros receptores sensoriales están desconectados para proporcionar descanso al organismo, despertarse significa sentirse desorientado y cansado, mientras que despertarse en las fases de sueño ligero no implica tal desestabilización.

Después de toda esta explicación se recomienda a la hora de dormir que se despierte al completar un ciclo o si se va a realizar una pequeña siesta no sea su duración mayor de 30 minutos para no despertarse en la etapa de sueño profundo y despertarnos frescos y con las energías cargadas.





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