Psicólogo y pedagogo
estadounidense que formuló y desarrolló la teoría de las inteligencias
múltiples. Hijo de una familia alemana que emigró a Estados Unidos para escapar
del régimen nazi, estudió en la Universidad de Harvard, por la que se doctoró
en psicología social en 1971, iniciando luego una carrera docente que lo
llevaría a formar parte del plantel de dicha institución como titular de la
cátedra de cognición y educación y profesor adjunto de psicología.
En 1970, un
año antes de doctorarse, se convirtió en codirector del Proyecto Zero, un grupo
de investigación creado en 1967 por la
Escuela Superior de Educación de Harvard, cuyo objeto de estudio eran los
procesos de aprendizaje de niños y adultos. Los trabajos de investigación de
Howard Gardner, que acabarían propiciando cambios significativos en los modelos
educativos, lo llevaron a la conclusión de que la
inteligencia no se reduce sólo a la capacidad de solucionar las cuestiones
abstractas sino que se compone de varias facetas que interactúan entre sí,
aunque cada una de ellas se adapte específicamente a las diversas situaciones
que el individuo aborda a lo largo de su vida.
En una primera
etapa, Gardner y su equipo de Harvard distinguieron siete tipos de
inteligencia, desarrolladas en distintas áreas del cerebro. Así, la primera de
ellas, la inteligencia lingüística-verbal, es la capacidad de usar
correctamente el lenguaje; se aprecia en los niños a los que les gusta leer y
contar cuentos, y que aprenden con facilidad otros idiomas. La segunda, llamada inteligencia lógico-matemática, corresponde a la capacidad de manejar números y
establecer relaciones lógicas; la poseen de modo innato los niños que resuelven
con fluidez cálculos aritméticos y se aprecia en los adultos que manejan fácilmente
conceptos abstractos.
Le siguen la
inteligencia corporal-cinética, que atañe a la facultad de expresar
sentimientos e ideas con el propio cuerpo y facilita el uso de herramientas; se
aprecia en las personas hábiles con sus manos y en aquellas que tienen
aptitudes para el deporte o la danza. La inteligencia espacial supone la
capacidad de orientarse en el espacio, de interpretar planos y croquis o de
visualizar volúmenes representados en dos dimensiones. La inteligencia musical
la tienen los individuos capaces de percibir y expresar el ritmo, el timbre y
el tono de los sonidos musicales.
La
inteligencia interpersonal la desarrollan las personas que se comunican fácilmente
con los demás y manifiestan empatía hacia ellos, mientras que la inteligencia
intrapersonal, por último, facilita la introspección y la capacidad de
aprovechar el autoconocimiento, y permite expresar los sentimientos. A este
listado se
añadió más adelante una octava faceta, la inteligencia naturalista, que
consiste en la capacidad para conectar con la naturaleza. Según Gardner, esta
potencialidad ya fue característica de los primeros seres humanos, cuya
supervivencia dependía de la observación del clima y el uso de plantas aptas
para el consumo. En fechas más recientes, Gardner y su equipo barajaron la
posibilidad de añadir nuevas vertientes a la nómina anterior, como la
espiritual o la digital.

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